Mayordomía y Sostenimiento

Enfoque: Todo lo que somos y tenemos proviene de Dios y es de Dios; a Él daremos cuenta de nuestra fidelidad.  Estamos llamados a la práctica de una mayordomía integral de la vida y los recursos humanos, materiales y económicos de la iglesia, y a ser fieles y honrar siempre a Dios en la administración de todo lo que Él nos ha confiado.

La iglesia como casa de Dios y cuerpo de Cristo requiere ser administrada con fidelidad, firmeza, transparencia y voluntad, promoviendo la armonía, la unidad  y el trabajo conjunto, haciendo todo como para el Señor.  El ministerio de la iglesia es sostenido por Dios a través de los creyentes y los medios que él quiere usar  por su gracia y soberanía.

Cada creyente es miembro en particular del cuerpo de Cristo y nuestros cuerpos templos del Espíritu Santo; que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) sea guardado irreprensible delante de Dios es trabajo del Espíritu Santo y responsabilidad  de cada creyente.

Los creyentes junto al liderazgo de la iglesia local tienen la responsabilidad de promover la gestión de fondos que permitan a la iglesia cumplir con las demandas del trabajo ministerial y la ejecución de proyectos de desarrollo y servicio a la comunidad.  (1 Co 4:1-2, 1 Ped. 4:10-11,
Ti 1:7, 2:3-5, 2 Co 5:18-20, Ef. 5:15-16, Col 4:5, Mat.10:8, 2 Co 9:6-11, Mal. 3:10, Neh. 13:13, Rom. 13:7 y 8, Mt. 22:21).

Funciones:

  • Establecer un sistema de monitorear de manera amorosa y bíblica, el cumplimiento del pacto de membrecía.
  • Trabajar en el establecimiento, seguimiento y evaluación de sistemas administrativos y contables que mantengan vigilancia, transparencia y buen rendimiento de cuentas sobre todos los recursos de la iglesia.
  • Definir reuniones periódicas para el seguimiento al plan estratégico.
  • Establecer programas de estímulo para el descubrimiento y ejercicio de los dones y talentos en la iglesia local.
  • Incentivar la generosidad bíblica para el sostenimiento de la obra del Señor.