Nuestra Historia

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Llegamos a la comunidad de Las Caobas en junio de 1982; motivados por la necesidad que se había presentado en la Iglesia Lirios de los Valles, (nombre que tenía la iglesia en esa fecha) de un liderazgo más comprometido y con visión a futuro de que tenga un pastor; la iglesia El Buen Pastor era quien estaba encargada de todo lo concerniente a esta iglesia, y solo habían hermanos que venían de manera esporádica y de doña Lucia Familia quien vivía en la comunidad y era la responsable de la dirección de esta obra.

Comenzamos a trabajar con la ayuda de doña Lucía y con los hermanos que habían quedado, (no más de seis) para septiembre de 1984 Cristóbal Cardoza fue nombrado como pastor titular.

En ese tiempo éramos a penas ocho personas, iniciamos con una programación más amplia y con un gran compromiso, en el entendido que Dios había escuchado nuestra oración de ser enviados a llevar Su palabra. Es en este lugar donde iniciamos nuestras labores ministeriales. Era un pequeño pero fiel grupo, dispuestos a crecer, lo que nos motivaba en la realización de grandes jornadas de oración de hasta un mes de matutinos, campañas evangelísticas, reuniones de jóvenes, damas, entre otras actividades.

El grupo crecía pero la asistencia se veía afectada porque era un sector nuevo y sus habitantes migraban con frecuencia. Pero siempre se mantuvo firmeza y mucha dedicación en cada actividad planificada.

No poseíamos local propio, por esa razón nos mudamos varias veces dentro del mismo sector hasta que fuimos bendecidos una vez más por el Señor cuando doña Adela Miranda, hermana de doña Milagros Martínez, nos visitó desde Estados Unidos y fue movida por el Señor a donarnos una casa pequeña que tenía en la Manzana. 45 del sector. Hicimos apropiación del lugar e inmediatamente iniciamos un pequeño colegio, hospedábamos hermanos que por algunas razones no tenían donde vivir, ya que siempre estábamos dispuestos a realizar labores comunitarias y de servicio a quienes lo necesitaran, así se inician los talleres de costura, labores manuales, entre otras. Estos talleres se realizaban durante la semana y los miércoles y fines de semana, las labores eclesiásticas.

Pasado un tiempo, el grupo de los ocho creció el Señor nos había bendecido con hermanos miembros y visitas más comprometidas con la obra. Esto nos ayudaba a ir formando otros para el Señor y realizar nuestras actividades.

Iniciamos el proceso de construcción del nuevo templo con mucho entusiasmo y entrega de los hermanos dispuestos a dar de lo que tenían y así fue Dios guiándonos en todo eso. Esta construcción nos tomó mucho tiempo; pasando por varias etapas, teniendo que utilizar por un tiempo no muy largo nuestra marquesina como lugar de reunión, pero nunca dejamos de reunirnos. Era un grupo muy comprometido con el trabajo. En 1993 Dios nos dio la gran bendición de la inauguración del templo para el Señor que tanto habíamos anhelado.

El grupo de hermanos fue aumentando. Ya con el templo nuevo la iglesia iniciaba otra etapa. Dentro de todo lo que hacíamos fuimos programando otras actividades que antes realizábamos pero que ahora las hacíamos de manera más formal. Cómo olvidar nuestras famosas cenas navideñas! paseos en familia, jornadas evangelísticas con varios predicadores invitados y así, una serie de actividades que con la bendición del Señor nos ayudaron a tener una iglesia ahora más consolidada, comprometida y dispuesta a servirle al Señor con lo que tenía.

El crecimiento en calidad y cantidad trajo la gran bendición de necesitar otra vez un nuevo local. Ya nuestro anhelado templo con el que soñamos aquella vez con mesanine, baños, sillas cómodas, área de niños, oficina pastoral, lugar digno para alabar al Señor que una vez era cómodo y amplio, nos quedó pequeño! Pero otra vez como pasó en 1986, Dios nos tenía otra gran bendición; ASODIFIMO! Fue entonces otro renacer, un nuevo comienzo que nos dejaba el gran reto!

Ya habíamos culminado nuestras relaciones y tiempo de trabajo unánime con la que fuera la Iglesia Evangélica Menonita, quien al principio nos representaba y de ahí ya éramos IGLESIA CRISTIANA DE LA COMUNIDAD. A pesar de las diferentes etapas que vivimos como iglesia, nunca perdimos la confianza ni la dependencia del Señor, tenemos grandes testimonios de cómo éramos bendecidos y del cómo Dios nos había llevado hasta ahí, y sus promesas nos acompañarían siempre.

El 2005 nos marcó, la jornada “Una Vida con Propósito” realizada en los inicios de nuestra llegada a ese local, transformó para la gloria de Dios, una iglesia que había sido bendecida y firme en lo que creía, en otra que tenía pasos más sólidos y afianzados dentro de su compromiso con llevar el evangelio a los no creyentes, a lanzarse a una labor social de más entrega, a compartir con el más necesitado lo que teníamos. De verdad que podemos hoy afirmar que nos convertimos en otra congregación. Dios siempre tenía gran muestra de amor para esta iglesia fundada en Las Caobas, que al inicio de llegar a esa comunidad asistir a las actividades era como hacer un gran viaje, pues a todos les quedaba lejos.

Salmo 1: 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace , prospera. Ese era el plan y promesa de Dios con esta congregación de hermanos sencillos, dispuestos siempre, celosos de La Palabra, firmes en quien habían creído y dispuestos a dar por gracia de lo que habían recibido.

Entonces Dios tenía otros planes y aún mayor la 9na mudanza estaba a punto de ocurrir, nos llevaría a un gran lugar, fue en el año 2008 cuando después de haber orado y pedido la dirección del Señor, que nos bendijo con este lugar; con mucho espacio y en el que la firmeza del compromiso en la primera mudanza debía mantenerse y crecer aún más ; el reto era grande y parecía difícil de lograr, pero teníamos la confianza en el que suplió aquella casa cuando no teníamos atractivo alguno. Solo Dios nos iba a dar más abundante de lo que pensábamos. Nos referimos a la Av. Los Beisbolistas #121. Aquí estamos! En lugar especial donde nos ha puesto el Señor. Ya los seis del inicio han crecido y hemos aumentado en una gran cantidad de hombres, mujeres y niños comprometidos a seguir llevando el evangelio, muchos ministerios y equipos que sirven al Señor, más planificados, pero lo más importante: “Teniendo al Señor como centro de nuestras vidas y familias"

Cristóbal Cardoza.