Nuestra Iglesia

Nuestros valores

CENTRADOS EN CRISTO

Jesucristo es el centro de nuestro modelo de vida y ministerio; procuramos imitarlo en su pasión por la gente, en su entrega a los demás, en su apego a la voluntad del Padre y a la verdad, en su actitud de denuncia de la injusticia y modelo supremo de liderazgo.  Jesucristo es la imagen de Dios, el creador de todas las cosas y quien nos reconcilió y nos puso en paz con El.  Es la cabeza de la iglesia  y único camino para llegar al Padre.  Es el fundamento de la iglesia, autor y consumador de nuestra fe.  Es nuestro modelo de mansedumbre, enseñanza y humildad, quien nos dejo ejemplo para que sigamos sus pisadas. Proclamamos que el es nuestro Señor y Salvador.  (Col. 1:15-20, Jn. 14:6, Heb. 12:2, Mt. 11:29, 1Cor. 3:11,  Jn. 13:15, 1P. 2:21, Ef. 4:20-21, Jn. 3:16).

CENTRADOS EN LA BIBLIA

Las Sagradas Escrituras son la fuente única de enseñanza infalible, inerrante para la vida espiritual y el ejercicio del ministerio de la iglesia; a ella nos apegamos sin reservas y sus enseñanzas encontramos la luz necesaria para andar por el camino del evangelio.   Esta es la Palabra de Dios y es viva y eficaz más que toda espada de dos filos y tiene el propósito que el hombre y la mujer de Dios sean plenamente capaces de obrar la voluntad de Dios.  En ella fundamentamos nuestra creencia en Jesús por quien en su nombre tenemos vida eterna, y por ella nuestra esperanza se conserva en Dios.  Su palabra es la Verdad y en ella halla sentido y propósito la vida de todo ser humano.  (2Tim. 3:16, Jer. 36:2,  Jn 20:31, Rom. 15:4, 2P 1:21, Jn. 17:17, Jos. 1:8, Dt. 11:18-19, 1P 24:25, Is. 40:8, Sal. 119:105).

SANTIDAD

Abrazamos este valor basados fundamentalmente en el solemne mandato que Dios hace tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento a todos los que somos parte de su pueblo a ser Santo por que El es Santo. Así mismo nuestro Señor Jesucristo en su oración al Padre suplico por la Santidad de los escogidos y proclamo su propia Santidad. Este mandato también fue proclamado por el Señor, en las exhortaciones apostólicas, como lo hace a través del Apóstol Pedro cuando expresa sin Santidad nadie vera al Señor, y que todos los que le servimos hemos de andar y en Santa y piadosa manera de vivir. Igualmente el Apóstol es inspirado a escribir y el autor de Hebreos expresando que los seguidores de Jesucristo debemos limpiarnos de toda contaminación de carne y de espíritu y perfeccionar la Santidad en el temor de Dios.

Nuestro enfoque de la Santidad nos lleva a reconocer que estamos en el mundo, aunque no somos del mundo; nuestra misión es influenciarlo y transformarlo con un testimonio de Jesucristo coherente y una vida apartada del mal, caracterizada por una presencia activa del Espíritu Santo reproduciendo el carácter de Cristo en la vida de cada creyente. (2ª Co 7:1, Heb. 12:14, 1ª P 1:16, 2ª P 3:11).

INTEGRIDAD

Procuramos reflejar el carácter de Cristo en todas las dimensiones de nuestras vidas.  La Palabra de Dios nos enseña que la integridad nos mantiene resguardados de las consecuencias negativas de no serlo; Tenemos el desafío de ser ejemplo a los demás en la manera correcta y apropiada de hacer y comunicar las cosas; el ser humano sin Cristo está corrompido y sólo a través de El puede ser libertado del pecado. (Pr. 28:18, Ti.2:7, Ef. 4:22-32, 1Jn. 3:9, 1Tim. 4:12, 1Jn. 3:3, Heb. 10:22, 1Tes. 5:23).

SERVICIO

Como nuestro Señor Jesucristo, no hemos venidos para ser servidos sino para servir e invertir nuestras vidas en beneficios de los demás.  Las escrituras nos mandan a amar incondicionalmente al prójimo, a servir a los demás en amor, cuidando siempre su dignidad como criatura especial de Dios.  Somos sal de la tierra y luz del mundo y procuramos que nuestras buenas obras animen a las personas a acercarse a Cristo y a dar gloria a Dios.  (Mt. 9:35-38, Mr.10:45, Mt .20:25-28, Mat. 25:38-40, Gal. 5:13, Rom 12:20-21, Mt. 5:42-48, Mt. 5:13-16, Stgo 2:15-17).

FRATERNIDAD

Somos una sola familia y un cuerpo en Cristo, por lo que cada uno procurará el bienestar de su prójimo, haciendo con los demás lo que quisiéramos que hagan con nosotros.  Promovemos la convivencia en armonía partiendo del principio que nos demanda “estimar a los demás como superiores a nosotros mismos”. Tenemos el mandato de amarnos unos a otros con amor fraternal y ser sensibles a las necesidades de los demás con humildad y sencillez.  (Rom. 12:5, 10, 13;  Jn. 13:35,  Fil. 2:2-4, Mat.7:12, Heb. 13:1).

MAYORDOMÍA

Todo lo que somos y tenemos proviene de Dios y es de Dios; a El daremos cuenta de nuestra fidelidad.  Promovemos la mayordomía integral de la vida y los recursos humanos, materiales y económicos de la iglesia; somos fieles y procuramos siempre honrar a Dios en la administración de nuestros recursos.  (1 Co 4:1-2, 1 Ped. 4:10-11, Ti 1:7, 2:3-5, 2 Co 5:18-20, Ef. 5:15-16, Col 4:5, Mat.10:8, 2 Co 9:6-11, Mal. 3:10, Neh. 13:13, Rom. 13:7 y 8, Mt. 22:21).

EXCELENCIA

Nuestro Dios y la gente a quien servimos merecen lo mejor; nos empeñaremos en hacer cada cosa con calidad, dedicando todas nuestras energías, esfuerzos y conocimientos para que nuestros resultados traigan gloria al Señor y bendición a la gente.  Nuestro Señor y Dios es perfecto, y lo que ha hecho, hace y hará también lo es.  Nos proponemos imitarlo al dar cumplimiento al mandato de hacer todas las cosas de corazón como para el Señor y no para los hombres.  (1Co 12:31, 2Tim. 2:15-21, Rom. 12:2, Stgo. 1:4; 22-25, Mt. 5:48, Col 4:12, 2P. 1:5-9, Ef. 4:13, Fil. 3:12, Col. 3:17 y 23).

 

Junta Pastoral